"Muchos de estos dispositivos, fabricados fuera de la UE y comercializados bajo diferentes marcas, violan las leyes, ya que no pagan derechos por el empleo de los algoritmos de procesamiento de las señales y el software propietario desarrollado con tal fin", asegura la compañía en un comunicado a la vez que califica estas prácticas de "contrarias a toda ética audiovisual".