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La tecnología de vanguardia se pone al servicio de los arqueólogos
La batalla entre expoliadores y defensores del patrimonio sumergido ha estado siempre condicionada por una clara descompensación. Cuando, en junio de 2006, la Guardia Civil presentó el material incautado en la ' Operación Bahía ' , quedó patente que muy poquito podía hacerse (salvo meritorias excepciones) contra redes organizadas que utilizaban sofisticados equipos de sensores de barrido lateral, escáners que emitían ondas acústicas sensibles a los relieves del fondo marino, magnetómetros que localizaban masas de hierro, detectores de metales de uso militar y hasta dispositivos portátiles capaces de distinguir, a distancia, el oro, la plata y el bronce.