16.
Otra fiebre del sábado noche
No hay nada como un buen termómetro para medir la fiebre. Y no aquellos de antaño que si se caían al suelo dejaban los azulejos repletos de pelotillas de mercurio, aunque éstas no se refundieran, como por arte de magia, en el fornido 'poli' semilíquido de 'Terminator'.