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La beatlemanía vuela por internet
Hubo tiempo, no tan lejano, en el que piratear música era más un arte que un delito. Tiempos, claro, antes de internet, y quien no lo crea que se lo pregunte a Bruce Springsteen, que tenía más discos piratas que oficiales en el mercado, recopilados minuciosa, artesanal y pacientemente por sus fans, y adquiribles sólo a través de sus clubes, generalmente.