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Colgados del móvil, pasados de chat
El salto del mal uso de las nuevas tecnologías (el problema alcanza al 15% de adolescentes y jóvenes) a la adicción, se produce "cuando empieza a influir negativamente en la vida cotidiana, cuando roba tiempo al ocio saludable y a las relaciones personales". Lo subraya la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de proyectos de la Fundación Gaudium, quien añade una segunda señal de alerta, que se recurra a ellas "para evitar el malestar que causa el no hacerlo", para calmar la "sensación de desazón, por ejemplo, por no estar conectado a Internet o no saber quién ha entrado en tu red social".