
Según un comunicado de Facua, su manifiesto "Si es legal, es legal" ha superado así las 35.000 firmas, después de que las 30.000 recogidas hasta ayer fueran enviadas a los portavoces de la Comisión de Economía, para pedirles que "no aprueben una norma elaborada contra los intereses de los ciudadanos".
La organización de consumidores ha considerado que el texto está "realizado al dictado de la multinacionales que dominan la industria cultural y el Gobierno de Estados Unidos" y que su finalidad es "favorecer a un poderoso 'lobby' con un modelo de negocio caduco que no quiere reconvertirse".
Facua ha destacado además que "cientos de mensajes" llaman a suscribir su manifiesto desde las redes sociales Twitter y Facebook, donde la asociación está experimentando un "acusado aumento" de los seguidores de sus espacios, algo que también ha ocurrido en su sitio web, donde las visitas se han triplicado en las últimas horas.
En el manifiesto elaborado por Facua se denuncia que el Ministerio de Cultura viene desarrollando una "política de criminalización de los usuarios al dictado de las entidades de gestión de derechos de autores y editores y las multinacionales qwue dominan la industria cultural".
"Con la aprobación de la Ley de Economía Sostenible", denuncia el manifiesto, se pretende lograr "lo que las entidades de gestión no han conseguido hasta la fecha en los tribunales: el cierre de páginas web que incluyan enlaces para descargar obras a través de las redes de intercambio de archivos P2P".
"El intercambio no lucrativo de obras culturales ha sido siempre una práctica social y moralmente aceptada", recuerda el manifiesto, que añade que "también ha generado negocio para multitud de sectores que forman parte de la industria cultural, como autores, editores y fabricantes de equipos de reproducción y grabación", entre otros.
El manifiesto "Si es legal, es legal" critica que la industria se resista a "actualizar su modelo de negocio y adaptarlo a la nueva realidad de internet, como ya hizo en momentos históricos anteriores con el nacimiento de la radio, la televisión o el vídeo doméstico".
Facua advierte que los consumidores son los únicos que no obtienen lucro económico del acceso gratuito a las obras culturales, pero también son "el único sector criminalizado por la industria cultural y los gobiernos que se pliegan a sus intereses".
El manifiesto concluye planteando que "ya está bien de insultar a millones de ciudadanos calificándolos de piratas, llamándolos criminales por el mero hecho de compartir cultura" y demandando "un cambio en las formas de gobernar, comenzando a escuchar a los ciudadanos y no sólo a la industria".







