
El borrador del plan, sobre el que se han iniciado los estudios sobre el impacto que puede tener en el medio ambiente, establece que se potenciará la comunicación directa con los agricultores afectados en tiempo real por medio de un sistema que permita tener contacto con los agentes implicados vía telemática.
Mensajes de teléfono móvil y correos electrónicos se incorporan en la lucha contra las plagas a las herramientas de los hombres del campo, familiarizados ya con la cartografía del satélite para solicitar las ayudas de la PAC y los sistemas de localización GPS en los tractores.
La del topillo campesino ha sido la plaga más llamativa de los últimos años, pero las tierras de labor y los montes de la región están expuestos a cientos de agentes patógenos y animales dañinos para la producción vegetal.







