
Guerra se pronunció así en un coloquio en la Biblioteca Nacional, y después de hacer una encendida defensa de la lectura --"vivir es leer, porque ¿existe vida sin literatura?", se preguntó-- en una conferencia en la que repasó aquellos libros que le han acompañado durante su vida, entre los que citó 'El Quijote' de Cervantes y 'En busca del tiempo perdido' de Marcel Proust o 'La Regenta' de Clarín.
Aparte de su dilatada trayectoria política, el diputado socialista es también librero, una circunstancia a la que llegó, según confesó, después de que la escasez de dinero de su juventud no le permitiera tener acceso a todos aquellos libros que le hubiera gustado leer.
Ya en la madurez, surgió un nuevo problema en la falta de tiempo de la que disponía para leer, algo que solventó en sus "largas noches de lecturas, sin atender llamadas de teléfono ni visitas" cuando asumió el cargo de vicepresidente del Gobierno.







