
En julio, Amazon enfureció a los clientes que habían comprado esta obra y alguna otra porque la librería las borró de sus e-books al descubrir que se trataba de copias de las que carecía de derechos de comercialización. Justin Gawronski, así se llama el joven, se querelló porque al borrar el libro también le habían desaparecido las notas que había escrito sobre él para un trabajo escolar de vacaciones.
Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ya pidió en su día perdón por esta acción. Una parte del dinero lo destinará el joven a una fundación que trabaja en favor de los derechos de los niños.Según el acuerdo, Amazon restituirá los libros borrados a sus clientes con las notas que eventualmente hubieran escrito en ellas.







