
Los resultados mostraban que a medida que aumentaba el tiempo que jugaban a videojuegos, disminuía la calidad de la relación con amigos y parientes. Además, quienes jugaban a diario tendían a consumir marihuana con una frecuencia mayor que los jugadores ocasionales o quienes nunca jugaban.
Según explica Laura Walker, coautora del estudio, "podría ser que los jóvenes dejaran de acudir a eventos sociales importantes por jugar a los videojuegos o que las personas que ya tienen dificultades con las relaciones intenten encontrar otras formas de ocupar su tiempo. Mi opinión es que intervienen ambos aspectos".
Los participantes del estudio informan de la frecuencia con la que jugaban con videojuegos. También respondieron a una batería de cuestiones que miden la relación de calidad, incluyendo cuánto tiempo, apoyo y afecto comparten con sus amigos y parientes.
"ASOCIACIÓN MODESTA"
Los investigadores sin embargo señalan que esto no debe significar dejar de emplear tiempo con los videojuegos ya que la conexión que han descubierto no es tan grande. "La calidad de la relación forma parte de un conjunto de cosas que descubrimos que tenían una asociación modesta con los videojuegos. La parte más sorprendente es que todo lo que descubrimos que se asociaba con los videojuegos era negativo", señala Walker.
Los análisis estadísticos también revelaron que cuanto más juegan los jóvenes adultos, mayor es su participación en conductas de riesgo como beber y el abuso de drogas.
Los jóvenes que decían jugar a diario con videojuegos fumaban marihuana con el doble de frecuencia que aquellos que jugaban de forma ocasional y el triple en el caso de los que no jugaban nunca. En el caso de las mujeres, su autoestima era más baja si jugaban mucho con videojuegos.







