
"La urna biométrica fue un éxito. Fue la primera vez que la usamos y obtuvimos un 93,5% de reconocimiento de las huellas digitales", afirmó el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Ricardo Lewandoski, al hacer un balance sobre el uso de la nueva tecnología.
El nuevo tipo de urna fue utilizado en 60 ciudades por 1,2 millones de los 135,8 millones de electores brasileños que previamente habían acudido a los colegios electorales para escanear sus huellas.
Según la máxima autoridad electoral, solo a 6,5% de los electores inscritos en colegios que usaron la tecnología la máquina no les reconoció la huella digital.
El magistrado agregó que la mayoría de los problemas no fue causado por las 5.000 urnas biométricas usadas sino por la falta de entrenamiento de la persona que tenía que operarla o por la imprecisión de las huellas de electores que trabajan con químicos o con actividades manuales.
Según el presidente del TSE, los electores que no fueron reconocidos por las urnas tuvieron que presentar sus documentos para identificarse como el resto de los brasileños y no fueron impedidos de votar.
"Fue un éxito y nadie dejó de votar por falta de reconocimiento digital", agregó.
El magistrado aseguró que, tras el éxito de la prueba realizada este domingo, todo el país podrá usar a partir de las elecciones presidenciales de 2018 las urnas que identifican al elector por sus características físicas y que eliminan significativamente los riesgos de fraude, ya que nadie puede sustituir al verdadero votante.
Pese al balance positivo, los electores que utilizaron la nueva tecnología demoraron en promedio más tiempo que los otros para votar.
Mientras que los electores de las urnas convencionales demoran entre 60 y 90 segundos en promedio para votar por seis candidatos (presidente, dos senadores, un gobernador regional, un diputado federal y un diputado regional), los que usaron las biométricas en la ciudad de Hidrolandia, en el estado de Goiás (centro), por ejemplo, demoraron más del doble.







