
Según Brown, el ministro del Interior, Jacqui Smith, ha invitado a las empresas tecnológicas globales y de Internet "a trabajar juntos para asegurar que nuestros métodos más eficientes de peritaje técnico se activan para contestar a la incitación al odio en línea".
No obstante, las empresas del sector aseguraron que ya están haciendo todo lo posible para eliminar el material terrorista ilegal de la red, y los expertos expresaron sus dudas sobre si filtros más potentes impedirían que determinados usuarios lancen sus mensajes violentos a través de Internet.
"Esta es una posición perdedora", consideró un miembro del Instituto de Investigación de Internet Oxford, apuntando a las dificultades que han tenido Gobiernos como China y Birmania en sus esfuerzos para censurar la red.
El ministerio de Interior dijo que, aunque se discutirá el tema con los servidores de Internet líderes del país, aún no se ha analizado el plan de Brown en detalle y que, por tanto, todavía no está claro si se necesitarían nuevas leyes o refuerzos legales.
Actualmente las leyes británicas prohíben la publicación de declaraciones que hagan apología del terrorismo o la distribución de material terrorista como información para fabricar bombas.







