
"Todo ha ido bien y estamos muy contentos", declaró a la agencia nacional suiza el portavoz del CERN, James Gilies.
El ensayo, realizado varias veces durante todo el fin de semana, consistió en probar la sincronización del LHC (Large Hadron Collider) con el acelerador SPS.
Esta prueba permitió a los científicos afinar las medidas y la guía de las partículas por los imanes que incorpora el LHC.
Estos ensayos fueron los últimos antes de la primera gran prueba del LHC, prevista para el próximo 10 de septiembre.
El LHC es un acelerador de veintisiete kilómetros de circunferencia equipado con grandes imanes superconductores (que para funcionar precisan unas temperaturas muy bajas), construido con un triple objetivo: desentrañar la estructura última de la materia, las propiedades de las fuerzas fundamentales y las leyes que gobiernan la evolución del Universo.
La máquina se ubica en un túnel a una profundidad que oscila entre los cincuenta y los 120 metros, y se divide en ocho sectores, seis de los cuales están ya enfriados a -271 grados.
El ingenio científico se basa en una red magnética, con dos tubos de vacío por los que circulan protones en sentidos opuestos, y consta de 1.232 imanes dipolos (de quince metros de longitud cada uno) y 392 cuadrupolos (de unos seis metros cada uno), aparte de miles de imanes pequeños.
Dispone además de un sistema de aceleración basado en cavidades de radiofrecuencia superconductoras que permite incrementar la energía de los haces en un factor quince en unos treinta segundos.
Cuando la máquina funcione a pleno rendimiento se producirán en las regiones de interacción mil millones de colisiones por segundo, de las que aproximadamente sólo una entre un billón serán verdaderamente interesantes para los científicos.
vamos a morir todos!!!!!!!!!!
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