
Para hacer frente a esta creciente amenaza, está ya a punto el centro de ciberdefensa de Tallin, la capital de Estonia. Está auspiciado por la OTAN y en su creación han participado, además del país báltico, España, Alemania, Italia, Eslovaquia, Letonia y Lituania. La misión de sus especialistas consiste en recabar información y coordinar las acciones de todos los miembros de la Alianza en la lucha contra éste tipo de agresiones.
La idea de poner en funcionamiento tal proyecto partió de Estonia, a raíz del acoso al que fue sometida por parte de Rusia hace dos años. En abril de 2007, el Gobierno estonio ordenó el traslado del llamado "Soldado de Bronce", un monumento erigido en honor de los caídos del Ejército Rojo durante la II Guerra Mundial.
La estatua fue retirada del corazón de Tallin e instalada en un cementerio menos céntrico.
La medida desató una ola de protestas atizadas por la minoría rusa, que constituye la cuarta parte de la población de esta antigua república soviética. Los disturbios causaron un muerto, centenares de heridos e importantes daños materiales a numerosos comercios. Desde Moscú se interrumpió el suministro de petróleo y se lanzó contra los principales organismos oficiales de Estonia la mayor operación de sabotaje cibernético que se recuerda.
ATENTADO CIBERNÉTICO
Estonia, uno de los países del mundo más informatizados, el primero que organizó en 2007 unas elecciones con posibilidad de votar a través de Internet, vio bloqueados durante semanas los portales del Gobierno, la Presidencia, casi todos los ministerios, el servicio de Hacienda y algunos de los principales bancos y empresas del país. Mijaíl Tammet, responsable de la seguridad informática de Estonia, llegó a equiparar lo sucedido con un "atentado terrorista".
Algo parecido tuvo lugar el año pasado en Lituania. Su Parlamento prohibió el uso de simbología nazi y soviética. La decisión de los legisladores lituanos causó indignación en Rusia por equiparar ambas ideologías. Piratas informáticos llenaron las páginas de Internet de las instituciones lituanas de banderas rojas y escudos con la hoz y el martillo.
Lo peor de toda la historia es que puede que parte de los esfuerzos desplegados en el centro de ciberdefensa de la Alianza en Tallin sean vanos. Hermann Simm, ex máximo responsable del departamento de Seguridad Nacional del Ministerio de Defensa estonio, continuó teniendo acceso a información clasificada hasta hace unos meses.
En febrero, Simm fue condenado a 12 años y medio de cárcel por haber espiado a favor de Rusia, a cuyos agentes proporcionó informes de la OTAN de alta confidencialidad. Tiene 61 años y colaboraba con el SVR, los servicios de inteligencia rusos en el exterior, desde 1995. Simm ayudó incluso a Moscú a reclutar nuevos espías.







