
Los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia de Barcelona condenan al procesado, Sergio Muñoz, por un delito consumado de prostitución y corrupción de menores, pero le imponen la pena mínima contemplada por dicho delito, al tener en cuenta la poca cantidad de archivos y el hecho de que los borrara de su computadora, antes de que fuera intervenida por la policía.
Entienden los jueces que con la eliminación voluntaria de los archivos "se puso fin a la actuación delictiva, pero en ningún caso se aprecia que, de esta forma, disminuyera los efectos del delito que ya se había consumado".
La defensa alegó que el joven no era consciente de que estaba cometiendo un delito porque no sabía que los archivos que tenía en la carpeta de su ordenador correspondiente al programa Emule también podían ser descargados por otros usuarios de la red.
Pero los jueces consideran probado que el acusado sí era consciente de que, al incluir dichos archivos en la carpeta, los ponía automáticamente a disposición de los otros usuarios.
