
En la actualidad, los libros electrónicos que no se distribuyen en formato físico, esto es, en CD o en memoria USB, sino en la red, están gravados con un 18 por ciento de IVA, mientras que tanto los libros en soporte papel como los electrónicos que se distribuyen en soportes físicos están gravados con un 4 por ciento.
Es una directiva europea la que establece esta diferenciación, por distinguir entre producto y servicio.
La Comisión de Cultura ha sacado adelante una proposición no de ley que invita al Gobierno a impulsar en el seno de la UE una modificación de la directiva correspondiente, para que, mediante un "mecanismo flexible u optativo" para los estados miembros, se pueda aplicar un IVA superreducido a los libros electrónicos que se descargan de la red.
Jordi Xuclà, portavoz adscrito de CiU, grupo parlamentario del que partió la iniciativa, ha indicado que "no hay nada más injusto que tratar de forma diferente realidades iguales", como considera al libro electrónico en formato físico y al libro electrónico descargable.
El objeto de la proposición es tratar de igual forma situaciones idénticas porque "el soporte es lo de menos" y por ello, ha continuado, asume como necesario "actualizar" la normativa comunitaria.







