
En rueda de prensa el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), José María Ávila, y el presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE), José Moyano, han coincidido en señalar que el papel de las administraciones públicas no es el de "imponer programaciones, ni editar libros" y que sus competencias son "inspeccionar" los libros y las programaciones que elaboran los docentes.
Moyano ha dicho que "el cambio tecnológico no debe servir de excusa para convertir a la administración en editora de libros de texto", y que la distribución gratuita de los contenidos curriculares en soporte digital "vulnera la Ley de Competencia".
Para el presidente de ANELE, con esta intromisión "hacen algo para lo que no están legitimados", pues los contenidos tienen unos derechos de autor y la distribución e instalación de libros de texto y materiales didácticos en soporte digital para su utilización en los ordenadores requiere la autorización de los titulares de los derechos.
Ávila ha advertido de la preocupación por las políticas de compra masiva de ordenadores y otros soportes electrónicos para dotar a las aulas, sin tener en cuenta los proyectos pedagógicos.
Ambos editores han participado en la presentación del avance del estudio "Situación de los contenidos digitales en los países de la OCDE: perspectiva española", coordinado por el profesor de la universidad de Santiago de Compostela Eduardo Picón, con motivo de la 69ª Feria del Libro.
Picón ha explicado que todavía no existe marco teórico sólido que evidencie que las TICs mejoren los procesos de enseñanza- aprendizaje, ya que el verdadero valor lo proporcionan los contenidos, unos recursos digitales de aprendizaje de calidad contrastada, según el estudio.
No existe correlación entre el uso de la tecnología y la mejora del proceso educativo, y en este sentido Picón ha puesto de ejemplo que en Finlandia los resultados académicos de los alumnos son los mejores de Europa, pese a que los profesores están poco interesados en utilizar los contenidos digitales.
En cambio en Noruega, uno de los países con más seguidores de la implantación tecnológica en la enseñanza, los resultados no son tan buenos.







