
Así lo ha anunciado hoy el conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, durante la presentación de la "Guía de Buenas Prácticas TIC", un documento dirigido a docentes y familiares que pretende ayudarles en el proceso formativo de los niños y adolescentes.
Font de Mora ha asegurado que "la población infantil y adolescente asimila y se adapta a las nuevas tecnologías muy rápido", por lo que los padres y profesores deben "involucrarse" y aprender a usar esas tecnologías "para conocer sus riesgos".
Por ello, Educación impartirá los talleres a padres valencianos que aprenderán, por ejemplo, a filtrar las páginas web de Internet para que los menores no puedan acceder a sitios con contenido no recomendado.
Además, los padres podrá consultar la guía editada por la Conselleria, en su formato de papel o en la red, y el decálogo que incluye, donde se recomienda ubicar los ordenadores en zonas compartidas por toda la familia, compartir Internet con los menores o enseñarles a no proporcionar datos personales en la red, entre otras cosas.
"No se trata de prohibir, sino de enseñar a los niños a usar las nuevas tecnologías para obtener beneficios", ha afirmado Font de Mora, quien ha instado a los padres y profesores a "poner límites" y a ayudar a los menores a "discernir entre la información ficticia y la real".
En este sentido, ha indicado que la guía "no marca las formas de actuar", sino que es una fuente de información que ofrece a los responsables de los menores "recomendaciones" como negociar los tiempos de uso de Internet, videojuegos o teléfonos móviles o vigilar que la comunicación virtual no sustituya a la directa.
La guía también alerta de los nuevos conflictos surgidos con la aparición de las TIC, como el "ciberbullying", que es el acoso digital a un compañero, o el "grooming", que se da cuando un adulto intenta ganarse la confianza de un menor en la red con fines sexuales.
Para prevenir estos peligros, el libro recomienda escuchar a los hijos, transmitirles valores e involucrarse en aprender nuevas tecnologías para conocer sus riesgos.
Además, la guía facilita y promueve herramientas que sirven como defensas técnicas, tales como los filtros o la monitorización de las páginas web que visitan los menores.







