
Con un diseño ergonómico y una pantalla digital de tres milímetros de grosor, el reloj de Phosphor funciona con tinta electrónica (e-ink), una tecnología que se ha dado a conocer por su uso en los libros digitales o e-books.
Este reloj permite personalizar en qué formato y color queremos ver la hora y combinar ambos factores para elegir nuestro propio estilo. Eso sí, el abanico de posibilidades se reduce al blanco sobre negro o viceversa (el color aún no ha llegado a la tinta electrónica) o al formato analógico o digital.
La flexibilidad y el alto grado de contraste son las principales características de este material que, además, ahorra energía gracias a un diseño que no necesita retroiluminación para verse correctamente.
Este material puede emplearse en cualquier aparato que tenga una pantalla (monitores, relojes, móviles...) aunque, de momento, su uso está más bien restringido a los periódicos electrónicos y a los libros digitales.
Una pantalla de tinta electrónica se compone de una lámina protectora y un polímero relleno de partículas de titanio blancas y negras cargadas eléctricamente, sumergidas en un líquido viscoso.
Cada cápsula recibe impulsos eléctricos de dos transistores, cada uno de ellos puede emitir la misma carga (positivo, positivo, o negativo, negativo). Cuando los dos transistores emiten la misma carga, se consigue mover todas las partículas de la misma carga.
Cuando los transistores envían cargas contrarias, sólo la mitad de las partículas suben, permitiendo una mayor definición y una mayor escala de grises. Cada esfera tiene una dimensión de una décima de milímetro, lo que ofrece una resolución de 300 puntos por pulgada.







