
Los cigarrillos electrónicos fueron fabricados por primera vez en China y se comercializan fundamentalmente por Internet. Se trata de dispositivos a batería que emiten "humo" o un tenue vapor de nicotina a los pulmones y pretenden reemplazar a los cigarrillos comunes y ayudar a los fumadores a abandonar el hábito.
Estos productos están en el centro de una batalla legal desatada en Estados Unidos entre sus fabricantes y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés), que regula las medicinas en el país norteamericano y quiere que se dejen de importar estos cigarrillos.
La FDA, que efectuó estudios sobre los cigarrillos electrónicos, expresó preocupación sobre su seguridad y equipos de Grecia y Nueva Zelanda también realizaron investigaciones sobre estos productos.







