
En su visita a Melilla, ciudad en la que existe un aula piloto con pizarra digital y ordenadores portátiles para los alumnos, el ministro ha comprobado el impacto de este nuevo tipo de enseñanza entre los estudiantes, pero ha bromeado con que, para aprobar, seguirá siendo necesario estudiar.
Gabilondo ha podido comprobar el procedimiento que utilizan los alumnos y los profesores para aprender a partir de las nuevas tecnologías y que, en el caso de Melilla, es posible gracias a un software creado por los propios docentes del Colegio Real.
Ha recordado que existe una partida de 100 millones de euros destinada a la implantación de este proyecto en las distintas comunidades, algo que se establecerá a partir de convenios de colaboración que establece como modelo el de la cofinanciación.
El ministro ha señalado que existen regiones que ya han firmado dicho acuerdo, como Asturias o Andalucía, y que, ha aclarado, nada tiene que ver con la distribución de ordenadores sin más, sino que la iniciativa viene completada con formación para los docentes y la creación de contenidos digitales.
CASI MEDIO MILLÓN DE BENEFICIADOS
Según Gabilondo, de lo que se trata es de "cambiar el concepto de enseñar y aprender", ya que, ha remarcado, el sistema en España parece a veces "convencional y poco moderno".
Asimismo, este sistema favorece un tipo de enseñanza más comunicativa, participativa e interactiva.
Se calcula que alrededor de 400.000 estudiantes se podrán beneficiar de este programa en este curso en aulas digitales.
"Es un proyecto de futuro", ha manifestado el ministro, quien ha aseverado que de lo que se trata es de que el lenguaje que ya existe en los hogares llegue a las aulas, y viceversa, de modo que en aquellos hogares en los que no han penetrado las nuevas tecnologías puedan llegar gracias a su conocimiento.
En cualquier caso, ha querido dejar claro que seguirá habiendo libros y profesores, así como bibliotecas.







