
Imagina -propietaria de La Sexta y de los derechos del fútbol adquiridos por Mediapro- y Prisa -Cuatro y Digital Plus- han agotado todas las prórrogas que se les dieron en el pasado para fusionarse. Más de dos años de guerra del fútbol no se olvidan tan rápido. Prisa no acepta el escaso valor que le otorgan sus asaltantes.
Pero Digital Plus está herida de muerte. Lo que no pudo en su día la batalla política de Aznar y Cascos con la declaración que elaboraron sobre el interés público del fútbol lo puede, no obstante, el negocio. El fútbol volverá a ser de pago esta temporada tras la oleada de gratuidad con la que Mediapro debilitó a Prisa.
Toca pagar. En la TDT, en el cable, en la televisión por internet y también en el satélite. Eso sí, gracias a tantas oportunidades de pago los partidos serán más baratos.
¿Aguantará el negocio? ¿Podrán los grandes equipos sostener sus multimillonarias inversiones en jugadores y megaespectáculos? ¿Saldrá a cuenta tanto esfuerzo a las televisiones? Mientras se derrochan millones, los clubes siguen pidiendo amnistías fiscales. Pero fútbol y televisión son intocables para los políticos y siempre ganan. Las televisiones vuelven a regatearse el botín de las fusiones que el Gobierno entregó generosamente en febrero pasado al cambiar la ley, eliminar la publicidad de TVE y fijar unos límites que dibujan la estrategia y las alternativas de los posibles acuerdos.
Prisa necesita socios urgentemente para remediar su deuda y subsistir. Las televisiones ven cómo la convergencia con internet y la explosión de cadenas cambian un negocio que nunca volverá a ser el mismo. Toca negociar.
Se olvidan las viejas peleas, las proclamas ideológicas y los personalismos. Es la hora del gol de oro. El primero que lo meta, gana.
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