
La Federación Internacional de Productores Fonográficos (IFPI) destacó que esa tolerancia estatal, unida a la falta de concienciación social, es la principal responsable de la "dramática caída que ha sufrido el mercado de la música en España".
España, dice el informe anual de la IFPI, "tiene el peor problema de piratería entre los principales mercados de Europa", y una de las consecuencias es que "en 2009 ningún artista nuevo español ha figurado en las listas de los 50 álbumes más vendidos, en comparación con el año 2003, cuando figuraron 10 artistas".
En conjunto, "las ventas unitarias de álbumes de artistas españoles cayeron en torno al 65 por ciento entre 2004 y 2009", añade la IFPI, que indica en su informe que un 32 por ciento de los usuarios de internet en España se descargan ilegalmente archivos, frente al 15 por ciento de la media de los países europeos.
Esto ha supuesto, según los datos de la industria, que "el mercado español haya caído en torno al 17 por ciento en 2009".
ACTITUD "DECEPCIONANTE"
El presidente de la IFPI, John Kennedy, manifestó que la actitud del Gobierno español frente a este fenómeno es "decepcionante", pese a que el Ejecutivo hizo bandera de este asunto y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero recibió hace seis años en La Moncloa a un grupo de artistas, a los que prometió medidas legislativas.
Pero desde entonces, según señaló Kennedy durante la presentación del informe, "en los únicos momentos en que se han preocupado por mostrar disposición a impulsar leyes antipiratería es cuando van a tener reuniones con el Gobierno de Estados Unidos".
"Dentro de poco tienen una reunión con (el presidente estadounidense, Barack) Obama (Rodríguez Zapatero se reunirá con él el 4 de febrero en Washington), y volverán a tenerlo en la agenda para tenerlos contentos", lamentó Kennedy, quien también denunció los muchos problemas que tienen los representantes de la industria discográfica para reunirse con los ministros de Cultura e Industria.
No obstante, el presidente de la IFPI destacó que "no se ha llegado aún al momento en que la situación sea insalvable" y expresó su confianza en que España siga el camino de países como Francia, el Reino Unido, Nueva Zelanda y Suecia, y tome iniciativas legislativas que permitan "proteger los derechos musicales y evitar que los consumidores se vean autorizados a desmadrarse".
SITUACIÓN "TRÁGICA"
Kennedy subrayó que hay "razones económicas y culturales" para tomar cartas en el asunto" y calificó "trágico" lo que está ocurriendo en España, al tratarse de un país "que ha sido uno de los grandes contribuyentes a la industria musical en el pasado".
Igualmente contundente en sus apreciaciones fue Rob Wells, vicepresidente de Estrategia Comercial de Warner Music International EMEA, quien consideró que en las actuales circunstancias "España corre el riesgo de convertirse en un desierto cultural".
"Es una lástima que el Gobierno español no vea el daño que su inacción está causando, no sólo comercialmente, sino también en el terreno cultural", manifestó Wells, quien apeló "al orgullo nacional" del Ejecutivo y de los españoles para evitar el colapso de una industria "tradicionalmente exportadora de un vasto repertorio".







