
En este sentido, el director gerente de Faitel, José Manuel Muñiz Brachi, ha advertido de que "no deben dejarse para última hora" las tareas de instalación y adecuación a la TDT. Además, insistió en que, "en cuanto sea posible", se debe dejar de ver la televisión en analógico y habituarse a la digital, "para de este modo tener una adaptación más rápida y fácil, además de detectar a tiempo cualquier tipo de problema técnico que pueda surgir".
Muñiz Brachi ha asegurado además que la televisión digital terrestre actualmente, cuya primera fase finaliza el 31 de octubre, "no es más que la punta de lanza de lo que será la televisión en el futuro".
Por su parte, la responsable del gabinete jurídico de Al-Andalus, Pilar Lora León, ha recomentado que antes de comprar el receptor, se comrpuebe si se está en la zona de cobertura ('www.televisiondigital.es'), tras lo que se deberá prepara la antena para recibir la TDT.
Igualmente, ha instado a los consumidores a asegurarse de que la empresa que se contrate para realizar las instalaciones de telecomunicaciones cumpla con los "requisitos mínimos exigidos" por ley, lo que acreditará mediante su inscripción en el Registro de Empresas Instaladoras de Telecomunicaciones.
PROTOCOLO DE PRUEBAS
Asimismo, ha explicado que al terminar la instalación, se debe solicitar el boletín de la instalación y el protocolo de pruebas, que informa al cliente de que tras las pruebas realizadas los niveles obtenidos son adecuados a su finalidad.
"Una vez preparada la instalación para la recepción de las señales de TDT, es imprescindible disponer de un receptor digital terrestre o de una televisión con dicho receptor integrado", ha continuado Lora León, quien ha concretado que también es necesario tener en cuenta que los receptores que incorporen tecnología MHP permitirán, además de ver los canales de televisión digital, utilizar los servicios adicionales e interactivos que permite la TDT.
El día 31 de octubre culmina la primera fase del apagón analógico territorial en Andalucía, que se inició el día 22 de julio de 2009 y afectó a diversos municipios de la provincia de Huelva y al área denominada Santa Eufemia, que incluye zonas de las provincias de Córdoba y Badajoz.







