
La sensibilidad al contraste es la capacidad para detectar incluso los cambios más pequeños en los matices de gris contra un fondo uniforme y es importante en situaciones como conducir por la noche o en situaciones de poca visibilidad.
Según los investigadores, esta capacidad es una de las primeras en verse afectadas cuando la visión envejece y en condiciones como la ambliopia u ojo vago. La mejora de la sensibilidad al contraste suele requerir cambios físicos en la óptica del ojo mediante cirugía, gafas o lentes de contacto.
Los científicos, dirigidos por Daphne Bavelier, estudiaron a jugadores de videojuegos expertos y descubrieron que tenían mejor sensibilidad al contraste cuando se les comparaba con jugadores de otros juegos que no eran de acción.
Según los autores, estos resultados no se debían a que las personas con mejor sensibilidad al contraste fuera más propensa a jugar con juegos de acción ya que al proporcionar juegos de acción a aquellos que no solían jugar a ellos daba lugar una mejora en su sensibilidad de contraste. Las mejoras no se producían sin embargo si los jugadores jugaban a un juego que no era de acción.
Los autores apuntan que las mejoras del estudio se mantuvieron durante meses o incluso años en algunos casos, lo que sugiere que el tiempo empleado frente a la pantalla del ordenador no necesariamente daña la visión como algunas veces se ha sugerido.







