
En algunos casos, la impaciencia lleva a la gente a quedarse a dormir en la calle para ser los primeros en conseguir el producto. Algo así como los fans de un cantante, pero en versión electrónica. En mi caso, reconozco que me encanta llenar la casa y el despacho de aparatos electrónicos. Tengo ordenadores, consolas, PDA, TDT, estación meteorológica, impresora de fotos y algunos cacharros más.
Vamos, que soy un apasionado de la tecnología, para que nos vamos a engañar. Lo que pasa es que de ahí a dormir al sereno para comprar un ' gachet ' , que puedes conseguir la semana siguiente sin prisas y empujones, hay una gran distancia. Podríamos estar una semana entera discutiendo cuáles son las razones que llevan a una persona adulta a desear con tanto fervor uno de esos pequeños electrodomésticos, pero, puesto que no soy sicólogo, no creo que sea el más indicado para sacar a la palestra este tema.
Además, lo más seguro es que no nos pusiéramos de acuerdo. Lo que sí me gustaría es analizar es si realmente disponer de un gran número de dispositivos electrónicos puede mejorarnos la vida o no. La pregunta clave en este tema es: ¿cuántas veces compramos un electrodoméstico que luego nunca utilizamos? ¿Cuántas veces el uso dura lo que dura la novedad? Si bien no siempre ocurre, en la mayoría de los casos la compra de estos equipos se corresponde con un capricho que luego, o no responde a nuestras expectativas o solamente usamos durante un periodo de tiempo relativamente corto.
Bien porque no estamos acostumbrados a utilizarlo, porque se nos olvida constantemente cargarle las baterías, bien por falta de tiempo, decenas de aparatos se llenan de polvo en las estanterías sin que les prestemos la menor atención. Reflexionemos detenidamente: ¿en qué mejora una agenda electrónica a una de papel? ¿En qué nos avisa de una cita con un pitido? Pues sí, pero a cambio de eso tenemos que llevar semejante ' ladrillo ' en el bolso todo el día. ¿Para qué queremos un teléfono de última generación con pantalla de 4 pulgadas? ¿Para ver los goles de la jornada? Sí, también es cierto, pero quién se ve los goles de la jornada en el móvil.
¿Creen que una estación meteorológica casera es más fiable que mirar por la ventana?...
Seguramente estarán pensando que soy un retrógrado o que estoy en contra del progreso. Tengo que decir que nada de eso; es más, como he dicho al principio del artículo, soy de los que suelen comprar o picar, según se mire. Pero aún estando en el grupo de consumidores de este tipo de aparatos, debo de reconocer que cualquier aparato fuera de ordenador, televisión, teléfono móvil normalillo y equipo de música es un puro capricho.
Lo cierto es que la sociedad de consumo nos vuelve manejables y esto las empresas lo saben. En muchas ocasiones malgastamos el dinero de forma compulsiva en chorradas que tienen escasa utilidad. Quizás la crisis sea la que ponga remedio a estas incontrolables pasiones electrónicas.
Ver veremos. .


