
Así se expresó Napolitano durante un seminario sobre ciberseguridad celebrado en el Club Nacional de Prensa en Washington.
Añadió, sin embargo, que "no es posible tener una internet que es abierta pero no segura o segura pero no abierta".
Sus declaraciones llegan tras la reciente filtración de miles de documentos confidenciales estadounidenses por parte de la organización WikiLeaks y la guerra cibernética que se desató entre partidarios y detractores del sitio.
La campaña de EEUU contra el fundador de WikiLeaks Julian Assange, las presiones de varios legisladores para que empresas que prestaban servicios a su organización se los denegasen y la decisión de varias agencias del Gobierno de prohibir a sus empleados el acceso al sitio web han hecho temer por el futuro de la Red.
Grupos estadounidenses defensores de las libertades civiles como Human Rights First han alertado que las decisiones que se tomen en ese frente determinarán si la internet del futuro cumple con su promesa de ofrecer una mayor libertad a los ciudadanos para expresarse y organizarse o por el contrario se convierte en una herramienta que los Gobiernos pueden controlar.
Napolitano respondió hoy a esas preocupaciones al mencionar que "algunos piensan que la ciberseguridad debería de dejarse en manos del mercado" y otros aducen que internet es un campo de batalla en el que se libra una guerra.







