
Y es que mientras los 'e-readers' proliferan y llegan manos de más lectores, los contenidos digitales, los e-books, no lo hacen con la misma facilidad. No son baratos, ni fáciles de adquirir, lo que alimenta la tentación de recurrir a la piratería para cargar lectores y tabletas. Así lo constata el informe 'Situación actual y perspectivas del libro digital en España' elaborado por el 'Observatorio de la Lectura y el Libro' que depende del ministerio de Cultura.
Dice que 2010 fue "el primer año en el que el consumidor español dispuso de una oferta más o menos amplia de lectores electrónicos", pero que a la creciente oferta de aparatos no le acompañó "una oferta de contenidos suficientemente capaz de responder a las necesidades del lector digital".
El precio del libro digital tampoco lo hace competitivo, impidiendo que el mercado español crezca al ritmo de otros países.
IMPUESTOS DISPARES
Los editores citan el IVA del libro electrónico, mucho más alto que el del libro convencional -que tiene además precio fijo-, como freno al establecimiento de precios atractivos. El IVA es del 4% para el papel y el 18% para el libro digital, de modo que este impuesto "incrementa el precio del libro electrónico y dificulta el establecimiento de políticas de precios competitivas, tanto respecto al libro en papel como de otros mercados internacionales".
Cita el informe el mercado norteamericano, con IVA cero para el libro electrónico, y dice que la ausencia de leyes de precio fijo en otros países "tampoco ayuda a las posibilidades del mercado español en la esfera internacional".
El informe no entra a fondo en el tema de los precios de libro, que en el caso del papel puede duplicar o triplicar al digital. Sí lamenta que la oferta legal de libros electrónicos en español sea más accesible a través de operadores extranjeros. Recuerda como Barnes and Noble "alcanzó en 2010 un acuerdo con Digital Books, aglutinador de contenidos digitales en lengua castellana con presencia internacional" y como "abrió una tienda de e-books en español, NOOKBooks, partiendo del catálogo de Libranda". Libranda es la gran plataforma de distribución y difusión de libros digitales en español, con fondos de más de un centenar de ditoriales, entre ellas todos los grandes del sector.
La compra solo es posible "desde Estados Unidos o Puerto Rico y pagando con tarjeta de crédito estadounidense" lo que permite a Barnes and Noble "vender algunos de los libros de Libranda con descuentos de hasta el 50%". La mayoría de los títulos se ofrecen por menos de cinco dólares, 3,6 euros, precio más competitivo que el ofrecido por Libranda en España.
El sector editorial espera que el inminente desembarco en España de empresas como Amazon y las tiendas el línea de Google y Apple que "dinamizará el mercado de libros electrónicos y se producirá un importante incremento de las ventas en nuestro país".
Creen además que "generarán mayor competencia, harán descender el precio de los dispositivos y contenidos y animarán a más consumidores a integrar la opción del libro digital en sus hábitos lectores".
CONFIANZA EN LA LEY SINDE
Aunque se confía en que la Ley Sinde "ofrezca mayores garantías en la protección de los derechos en el entorno digital", el paralizante miedo a la piratería es una de las "principales razones" que apunta el sector para justificar la situación. "La amenaza de la piratería en el libro electrónico es uno de los principales temores de cualquier sector editorial y, en el caso español, la causa de buena parte de la ralentización de su entrada en la edición digital", apunta el informe.
La propia industria editorial maneja cifras descorazonadoras: el 43% de todos los títulos digitales son ilegales y el pirateo de textos creció un 120% entre el último semestre de 2009 y el mismo periodo de 2010.
Los ingresos cayeron un 4,7%, pasando de 1.608 a 1.532 millones.
Los mecanismos de defensa de los editores, los sistemas anticopia como el DMR, son otra dificultada añadida para la dinamización del mercado digital. "Es una de las cuestiones que suscita mayores discusiones y, con frecuencia, se convierte en un punto de conflicto entre los deseos del consumidor y los del proveedor de contenidos" dice el informe. Aboga por sistemas "más blandos" que permitan el préstamo de la copia electrónica y su reproducción en varios dispositivos de lectura.
MERCADOS PARALELOS
El informe se ocupa del fenómeno iPad, polivalente dispositivo que en 2010 impulsó el mercado mundial de tabletas. Unos aparatos que "han demostrado su capacidad para incrementar el hábito lector no sólo de libros electrónicos sino también de libros impresos". El informe compara las posibilidades y capacidades de las tabletas con los lectores de libros electrónicos y concluye que "ambos dispositivos pueden generar dos mercados paralelos orientados a lecturas distintas".
El amplio abanico de dispositivos de lectura impulsa una tendencia hacia la edición de contenidos multisoporte que se vislumbra también en el caso español "aunque con una marcada preferencia hacia la generación de contenidos para su lectura en e-readers".
La diversidad de formatos en la edición electrónica es percibida como una "barrera" que dificulta la aceptación de estos dispositivos, "al no asegurar la compatibilidad", factor que impulsa el establecimiento del formato 'ePub', el estándar internacional por el que también se apuesta con fuerza desde el sector editorial español.
Se espera, con todo, un cambio de tendencia, de modo que en 2012 una de cada cuatro editoriales españolas podría comercializar en versión digital más de la mitad de su catálogo. Una de cada tres ofertará más de la mitad de sus novedades en digital. El libro digital supuso en 2009 tan solo el 1,6% de la facturación t del sector. No hay datos de 2010, pero el cálculo más optimista eleva la cifra al 3%. En Estados Unidos la cuota del libro digital es del 8,35, pero se presume que 2015 llegará al 22,5%.







