
Miyauchi, de 41 años, había sido sentenciado en primera instancia a veinte meses de cárcel por su papel en el fraude cometido por Livedoor, cuyo fundador, Takafumi Horie, fue sentenciado a dos años y medio de prisión el año pasado.
El ejecutivo, mano derecha de Horie, confesó los cargos que se le imputaban, que también incluían manipulación del mercado de valores, pero apeló alegando que ese tipo de fraudes no suelen tener una condena tan alta en Japón.
Miyauchi había pedido al Tribunal Superior de Tokio que anulase la sentencia, pero finalmente la ha visto reducida en seis meses.
Miyauchi protagonizó el momento cumbre del caso contra Horie cuando declaró en contra de su antiguo jefe y le acusó de malas prácticas en la gestión de Livedoor, que iban contra las leyes que regulan el mercado de valores japonés.
Un juzgado consideró probado que en 2004 los ejecutivos de Livedoor, una empresa de servicios por internet, manipularon las cuentas para hacer subir artificialmente el valor de las acciones de la compañía.
Horie y otros ejecutivos de la empresa convirtieron 300 millones de yenes de pérdidas en 5.300 millones de yenes de beneficios.
La intervención de su compañía por las autoridades japonesas, en enero de 2006, hizo tambalearse el mercado financiero japonés, con repercusiones en el resto de plazas asiáticas.
El grupo Livedoor, que llegó a controlar más de 50 empresas y a valer más de 5.000 millones de dólares, se dedicaba principalmente al negocio de servicios por internet, aunque también operaba en el sector financiero y tenía intereses en la industria de los medios de comunicación.


