
El acuerdo alcanzado esta mañana evita un duro ajuste mundial que está aplicando la multinacional nipona, con pérdidas de 1.600 millones de dólares, y que ha supuesto el cierre de una planta en Pittsburg (EEUU), otra en Dax (Francia) y otra en Japón.
Según el pacto, Sony retirará el ERE, con lo que se mejora de manera sustancial la última propuesta de la empresa, que preveía aplicar todavía a 93 trabajadores.
La empresa también se compromete a mantener la continuidad de la planta durante dos años, imponiendo su tesis de que en la electrónica de consumo el ciclo de los productos se ha acortado hasta períodos de cuatro meses y que, por tanto, ese lapso supone pensar a medio plazo.
Entre los compromisos que acepta la multinacional japonesa se encuentra conservar la producción en torno a 1,5 millones de unidades de televisores con una plantilla mínima de 1.000 trabajadores, sin contar los temporales que se suele contratar para hacer frente a puntas de demanda, por ejemplo en Navidad.
A cambio, la plantilla asume la congelación salarial que demandaba Sony para 2009 y 2010, entre otros puntos.







