
La compañía fundada por Daniel Ek y Martin Lorentzon pisa ya los talones a iTunes, que está planteandose una tarifa plana similar a la del servicio sueco para hacer frente a su competidor.
"Nos falta muy poco para convertirnos en el servicio de música más grande del mundo", aseguraba el mes pasado el propio EK, después de que la compañía registrara más de 750.000 suscriptores durante el primer año de vida del servicio. Una cifra que ha crecido rápidamente hasta superar el millón de usuarios de pago y que podría llegar a multiplicarse si el servicio aterriza al otro lado del charco.
De hecho, Spotify está cada vez más cerca de cumplir su sueño americano tras conseguir un acuerdo con Universal, la mayor discográfica a nivel mundial, para lanzar su plataforma en Estados Unidos, en los próximos meses.
Este servicio musical, que goza de gran éxito en el mercado europeo, tiene un modelo de negocio 'freemium'. De esta forma, los usuarios pueden elegir entre una versión gratuíta donde escuchar un extenso catálogo musical con anuncios intercalados o una versión 'Premium' o de pago, sin anuncios, con mayor calidad de sonido y disponible en dispositivos móviles por diez euros al mes.







