
El nombre de spam proviene de una escena de Monty Python en que un grupo de vikingos en un restaurante acompañan todos sus platos de carne enlatada Spam, repitiendo la palabra ad nauseam, indica Brad Templeton, autor de varios estudio sobre el tema. De ahí el sentido del término: algo que se repite una y otra vez de manera excesiva y machacona, explica en su página web Templeton, quien descubrió Internet por casualidad en los años 70, cuando la Red todavía se llamaba Arpanet y era administrada por el Gobierno estadounidense. El spam hace actualmente estragos en los buzones de correo electrónico sin protección. El porcentaje de mensajes basura que llegan, por ejemplo, a Gmail -el servicio de correo electrónico de Google- se ha cuadruplicado entre 2004 y 2008, pasando del 20% al 80%.
Según Jason Freidenfelds, de Gmail, tan sólo el 1% de ese spam supera los filtros y llega hasta el usuario. Mientras que el autor del primer envío de spam debió de teclear la dirección de cada destinatario manualmente, hoy los correos basura son enviados a través de botnets, redes de ordenadores esclavizados por virus que trabajan a espaldas de sus dueños. Según Templeton, el 30% de las computadoras personales están esclavizadas.
Además, tanto el contenido de los correos basura como los motivos del envío han cambiado muchísimo desde aquel inocente mensaje que invitaba al lanzamiento de un producto en 1978. Ventas tramposas Hoy, los emisores de spam persiguen obtener el número de la cuenta bancaria y hasta dinero líquido del destinatario. La forma de correo basura más conocida es la de los mensajes de venta de relojes de marca falsos, píldoras mágicas para adelgazar o sustancias mágicas para proezas sexuales inimaginables.
Casi el 12% de los usuarios de Internet cae en la trampa del spam, según Graham Cluley, consultor en tecnología de la firma de seguridad.
