
"El Taj está en llamas", escribía Sagat, un usuario de Twitter, a las 10.08 horas. Poco después continuaba con la información: "Llegan los camiones de bomberos". Twitter permite a los usuarios postear mensajes de hasta 140 carácteres, ya sea a través de mensajes de móvil o en internet.
De esta forma cientos de personas se convirtieron en improvisados periodistas, que en ocasiones actualizaban la información de forma más rápida que los medios y servían de foro de información. "¿Alguien sabe la situación del banquete de boda de Bhagchandani en el Taj? Soy amigo de la novia", preguntaba un usuario y otro escribía: "Se necesita sangre en el JJ Hospital".
Con un ritmo de entre 100 y 500 mensajes al minuto, Twitter ha sido el mayor centro de información sobre los atentados en la web 2.0, pero no el único. Sólo noventa minutos después del comienzo del ataque aparecían fotografías en Flickr, que ya han superado las 130.000 visitas, y vídeos en YouTube, que ya cuenta con 2.>500 grabaciones sobre la tragedia.
WIKIPEDIA Y GOOGLE MAPS
Asimismo, en Google Maps se mostraban las zonas atacadas, la Wikipedia era actualizada constantemente y ya ha sido creada una página web, 'Mumbay Hero´s, para recordar a las víctimas. El periodismo ciudadano no es un fenómeno nuevo.
Ya en 2004, tras el tsunami que arrasó las costas del Sureste Asiático, 'The New York Times' reconocía su importancia como fuente informativa. Es difícil superar a la blogosfera sobre el terreno en una zona tan amplia como la afectada por el desastre.
Twitter ya cobró protagonismo en el terremoto de Sichuan, China, el pasado mayo y en los recientes incendios de California. Sin embargo, su fiabilidad es cuestionable. En los primeros momentos del ataque, un usuario de Twitter
afirmaba que el Hotel Marriot de Bombay estaba siendo atacado, información que fue corregida por otro usuario.
Una vez recuperada la calma en la ciudad, los usuarios de Twitter han comenzado a criticar la actuación del Gobierno. Un mensaje llama a los ciudadanos de Bombay a reunirse mañana ante la Puerta de la India, cerca del Hotel Taj, para exigir responsabilidades, mensaje que también circula a través de móviles y correos electrónicos.
