
En un comunicado hecho público hoy, Vodafone especifica que el grupo Essar ejerció su opción de venta de una participación del 22 por ciento en Vodafone Essar Limited.
Por otro lado, Vodafone ejerció su derecho a comprar el 11 por ciento restante que estaba en poder del grupo Essar.
Ambos operadores llevaban tiempo enzarzados en una disputa en torno a la valoración de la participación minoritaria del grupo indio en la empresa conjunta.
Vodafone se hizo en 2007 con una participación del 67 por ciento de la que entonces se llamaba aún Hutchison Essar, por la que pagó 10.900 millones.
El entonces consejero delegado de Vodafone, Arun Sarin, se mostró confiado en que la operación conjunta se convertiría en una importante fuente de crecimiento para su empresa.
Mientras tanto, las autoridades indias reclaman a Vodafone 2.500 millones de dólares por impuestos que, según dicen, se les deben por esa transacción, pero la empresa británica niega que deba nada al fisco.
La legislación india prohíbe que Vodafone controle más del 74 por ciento de Vodafone Essar, algo que el grupo británico dijo estar dispuesto a respetar.







