
En una discreta despedida celebrada en la sede que la empresa tiene en Redmond, el ya ex presidente de Microsoft se despedía con alguna que otra lágrima y las ovaciones de los empleados reunidos. Héroe para algunos y villano para otros, Gates se dedicará ahora a gestionar la fundación benéfica de la que es propietario junto a su esposa Melinda. O eso cabría esperar, ya que el magnate aún sigue siendo el accionista mayoritario de Microsoft, tiene silla en el consejo de administración de la compañía y seguirá visitando su despacho una vez por semana. Con Gates en la sombra o no, el nuevo presidente de Microsoft es su mano derecha y compañero de Harvard, Steve Ballmer.
Entusiasta, enérgico y famoso por sus polémicas declaraciones (llegó a calificar de cáncer al sistema operativo Linux), Ballmer es la antítesis del estilo de Bill Gates, pero pocos dudan de su capacidad para liderar una multinacional valorada en 11.000 millones de dólares, de la que es el segundo mayor accionista tras el propio ex presidente. Bill Gates no es el único que dice adios a Microsoft.
Bajo el brazo se lleva su ' Windows XP ' . Después de varios retrasos, Microsoft anunció que este sistema operativo dejaría de comercializarse oficialmente el 30 de junio, el mismo día que Gates salía de las oficinas de Microsoft. El abandono de XP responde a la intención de la compañía de potenciar la difusión de ' Windows Vista ' , cuyas ventas no han sido todo lo satisfactorias que hubieran querido en Redmond.
En la práctica, el fin de XP significa que Microsoft ya no fabricará ni suministrará más copias de este software a las tiendas, donde las unidades durarán lo que aguante el stock. Asimismo, no se suministrarán licencias a los fabricantes de ordenadores para su instalación en nuevos equipos. En otras palabras, a partir de ahora, si un ciudadano quiere comprar un ordenador equipado con Windows, sólo podrá hacerlo con ' Windows Vista ' .
La única excepción son los ordenadores portátiles de bajo coste como el eeePC de Asus o el Acer Aspire One, cuya arquitectura más modesta funciona mucho mejor con el viejo sistema operativo. Se acabó ' Windows XP ' Aunque ' Windows XP ' ha llegado al fin de su vida comercial, Microsoft mantendrá su actualización y servicio de soporte técnico hasta 2014, por lo que los usuarios que lo tengan instalado no tienen por qué preocuparse. Probablemente cambien antes de ordenador que de software y el nuevo que compren llevará obligatoriamente el ' Vista ' , a menos que se decanten por alguna distribución Linux.
XP ha sido, con diferencia, la versión más estable y de mayor difusión de Windows. Su carpetazo comercial ha generado no pocas protestas e incluso existen plataformas en Internet a favor de su salvación. Retos de futuro El adiós de Gates y el fin de ' Windows XP ' abren la puerta a un futuro lleno de interrogantes para Microsoft.
El primero de ellos ya tiene fecha y afectará a su sucesor. Se trata de la salida al mercado del próximo sistema operativo de la compañía, cuyo nombre provisional es ' Windows Seven ' . Sin contar con los habituales retrasos, ' Windows 7 ' llegará a las tiendas a finales de 2009.
La propia compañía aseguraba, en un comunicado interno, que este nuevo sistema operativo superará las limitaciones de ' Windows Vista ' , con el que comparte arquitectura. El lanzamiento de un nuevo Windows es el menor de los problemas de una compañía a la que se le multiplican los frentes. El auge de las distribuciones de software libre es uno de los grandes retos para Ballmer.
Linux ya es líder en el mercado de los servidores y está dando pasos muy rápido en el mercado de software para dispositivos móviles. Internet es otro de los campos de batalla más duros para Microsoft. La hegemonía de Google en el sector de la publicidad online y su creciente interés por los programas es una espina para el nuevo presidente, que antaño despreciaba la importancia del buscador.
Microsoft fracasó en su primer intento de comprar Yahoo para competir con Google, pero no ha tirado la toalla y ya busca nuevos aliados en Time Warner o News Corporation. El último capítulo de este culebrón es que Microsoft ha dado la negociación por zanjada y no moverá más fichas a menos que Yahoo cambie su cúpula directiva; algo poco probable, teniendo en cuenta que en ella está el mismísimo fundador de la compañía, Jerry Yang. El futuro de Microsoft tampoco parece librarse de las demandas periódicas por prácticas monopolísticas en Windows.
Desde que decidieran integrar el navegador de páginas web dentro del sistema operativo, copando desde entonces el 80% del marcado de programas de navegación, Microsoft no ha hecho más que atender demandas por monopolio. Algunas de esas demandas son simples intentos de rascar algo de dinero por parte de compañías pequeñas. Otras son procesos en toda regla, iniciados incluso por instituciones como el Gobierno de la UE.
En la Vieja Europa siempre se ha mirado con ojo crítico la hegemonía de Windows. Con todo, los juicios son sólo una piedra más en el camino de una multinacional que, pese a todo, sigue con paso firme y tiene el mérito de haber conseguido que muchos ciudadanos hablen el mismo idioma cuando están frente a un ordenador. .
