
Según PI, la auditoria independiente a la que se sometió el gigante de Mountain View una vez destapado el caso demuestra que el buscador separaba intencionadamente los datos encriptados de aquellos que no lo eran para luego grabarlos en un disco duro, "igual que colocar una grabadora en un teléfono".
Según el buscador, el código que permitió la recogida de datos era parte de un proyecto Wi-Fi experimental llevado a cabo por un ingeniero desconocido para mejorar los servicios de geolocalización y que nunca se tuvo la intención de incorporarlo al 'software' de StreetView y que fue "un fallo de comunicación entre equipos".
"La idea de que fue trabajo de un solo ingeniero no se sostiene, es un código demasiado complejo y además Google afirma que todos sus proyectos son comprados rigurosamente", declaró el responsable de Privacy International, Simon Davis, a la cadena británica BBC en declaraciones recogidas por 'Portaltic'.







