
Frente a los críticos, que hablan de la pésima calidad de la mayoría de los programas, los responsables de las cadenas destacan las virtudes más evidentes. «Se han definido ofertas cualitativas, con canales para niños, mujeres, hombres, series...», señala Patricia Marco, directora de Antena de Telecinco. «Era inevitable dejar atrás el modelo anterior», dice Bernd Reichart, director de Neox, Nova y Nitro (todos ellos de Antena 3). «Lo de operar con una sola marca era un fenómeno muy español. El consumidor ha ganado en pluralidad».
Hay una palabra mágica, que pronuncian con delectación los directivos de las cadena: «complementariedad». Los canales de los grandes grupos no compiten entre sí, se complementan. «Nunca programamos dos productos que se hagan daño», dice Molina. Con una cuota de mercado conjunta que empieza a rozar el 25 por ciento, hay sitio para todos, públicos y comerciales. «La competencia es diferente ahora, pero te terminas acostumbrando. Llegas a pensar en esa clave y lo tienes todo en la cabeza», añade Marco.
Carmen Amores, directora de La 10, cadena de Vocento que nació el 20 de septiembre, explica el caso de los pequeños e independientes. «El mando a distancia estaba ya copado. No fuimos los primeros en llegar y, además, por nuestro carácter de televisión generalista, competíamos directamente con los grandes de toda la vida. Sin embargo, en apenas seis meses y con un presupuesto guiado por la austeridad, hemos conseguido abrirnos un espacio y fidelizar a una audiencia que busca una programación de calidad, sin estridencias».
Luego, claro, también hay mucho ruido, programas bochornosos y de relleno. Pero como apunta Reichart, «la propia competencia genera necesidad de ser atractivos. Antes se buscaba la rentabilidad. Ahora necesitamos estrenos y productos originales».







