
En el año 2008 seguirán jugando a las chapas, pero en la PSP. Sony Entertainment España presentó ayer en el Gamelab 2008 el videojuego ' PlayChapas Football Edition ' , el tradicional juego de fútbol chapas pero trasladado al mundo virtual. El ' PlayChapas ' nace para ofrecer a la máquina un nuevo concepto de videojuego, como explica Roberto López, responsable de productos de Sony España. El videojuego abre al usuario múltiples opciones de jugabilidad, pudiendo jugar por wifi e incluso pasar una partida a modo de prueba a un amigo que no disponga del ' PlayChapas ' .
Los modos de edición también son numerosos, pudiendo cambiar la chapa al gusto del usuario. Pero no sólo en cuanto a la elección del color y la marca de la chapa, sino que el juego también permite realizar los trucos que los niños de entonces dominaban para configurar la chapa a su gusto, como lijar la base o añadir plastilina o un cristal. Y todo ello para disfrutar de un videojuego que sigue las reglas de la Asociación Nacional de Fútbol Chapas, aunque es un juego más de estrategia que de deporte.
El ' PlayChapas ' no es sólo un juego que aúna la tradición española de las chapas con el mundo virtual de los videojuegos sino que supone un hito en la industria española del ocio virtual al ser el primer juego de la historia que ha sido desarrollado completamente en España. La productora y distribuidora madrileña Zinkia fue la encargada de trabajar en este proyecto que empezó hace un año y que se pondrá a la venta en España a finales de año a 29,99 euros. Con este reducido precio, Sony España prevé un elevado número de ventas, lo que coloca al ' PlayChapas ' como la apuesta número 1 de Sony España para PSP de este año.
La división española de Sony pretende que ' PlayChapas ' sea un punto de inicio para que España se convierta en un país desarrollador de juegos, como explica Roberto López. Asimismo, el product manager de Sony España no descarta explotar los juegos de chapas en otras modalidades, como la vuelta ciclista. Todo sea para conjugar tradición y modernidad.
LOS encierros de las fiestas pamplonesas de San Fermín, que son un clásico de la televisión veraniega, repiten este año duplicidad: TVE-1 y Cuatro los emiten al mismo tiempo, si bien las imágenes del interior de la plaza corresponden en exclusiva a Cuatro, como el año pasado. La verdad es que, visto el espectáculo en los dos sitios, no sabría bien a qué carta quedarme. El inconveniente de ver un mismo suceso en un mismo escenario y a una misma hora en dos canales distintos a la vez es que a uno se le acaba haciendo la cabeza un lío y termina por no saber dónde ha visto cada cosa; la libreta de apuntes marca una guía, pero a veces el laberinto se impone al hilo y Minotauro cornea a Teseo, aquel muchacho que tal vez corrió como en San Fermín.
De todas maneras, y a modo de apunte provisional, entre cuerno y cuerno es posible sacar una serie de conclusiones más o menos sólidas. La primera tiene que ser un elogio general: ambas cadenas están haciendo el trabajo lo mejor que saben y están dando razones sobradas para que el público esté contento. Lo mejor de los sanfermines vistos en TVE-1: el recorrido previo de los reporteros, el tenso y silencioso respeto al trance decisivo de la carrera, la impresión de que esa gente está ahí desde toda la vida y la importancia de los invitados en el plató.
Lo mejor de los sanfermines vistos en Cuatro: las imágenes del encierro nocturno de los pastores, el repaso detallado a cada una de las escenas peligrosas después de la carrera, la pieza final de resumen y el capítulo de anecdotario festivo. Lo que no me parece tan bueno en TVE-1: el aire un poco demasiado técnico que confieren a la retransmisión los comentarios del imprescindible Javier Solano, que no es que sobren -por eso digo que es imprescindible-, pero que tal vez deberían ser complementados con alguna perspectiva más desenfadada y jaranera. Y lo que no me parece tan bueno en Cuatro: la locución mientras dura la carrera, porque sazona el momento con un saborcillo como de cien metros vallas que es manifiestamente superfluo; bastaría una cornada grave y una tragedia irreparable para que el comentarista quedara en posición de insoportable frivolidad.
Todo esto, en cualquier caso, sólo son apreciaciones personales de un aficionado que no ha corrido nunca en Pamplona -y bien que lo siente-, pero que lleva toda la vida viendo los encierros en televisión. Y lo que debe quedar por encima de esos juicios es esto otro: tanto Cuatro como TVE-1 están haciendo un trabajo excelente. .







