
Dos ciudadanos chinos han sido detenidos en Hungría y esperan ser extraditados a Estados Unidos, donde se les acusa de intentar comprar microchips cuya distribución en China está prohibida por la legislación norteamericana.
Xian Hongwei y Li Li fueron embaucados por un agente encubierto de Estados Unidos y posteriormente atraídos a Hungría, país en el que fueron detenidos el 1 de septiembre a petición del Gobierno estadounidense.
Las autoridades norteamericanas habían emitido el 9 de junio órdenes de arresto internacional por los sospechosos, y el 25 de agosto trasladaron a Hungría la petición de detención y extradición, al entender que incumplieron la legislación estadounidense sobre defensa.
La acusación relata que Xian, empleado de la industria informática, contactó con la Compañía Aeroespacial Británica (BAE) en 2008 para adquirir un tipo concreto de microchip. La empresa le dirigió al responsable de ventas en China, Malcolm Lee.
Durante los 17 meses siguientes éste mantuvo contacto con Xian y Li, quienes le pidieron sin éxito que enviaran el material de BAE a través de una compañía de mensajería. Lee, que en realidad era un agente encubierto, les sugirió en cambio reunirse en Hungría.
Los productos de alta tecnología que pretendían adquirir figuran en la lista de Regulaciones de Tráfico Armamentístico Internacional, una iniciativa mediante la que Washington lucha contra la proliferación de armamento a nivel global.
Asimismo, se señala que los acusados no conocieron los cargos que se les imputaba hasta que no comparecieron ante el tribunal.







