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A la conquista del Wi-Fi 2.0

A la conquista del Wi-Fi 2.0
Abc | 28/07/2008|09:14h
El invencible afán americano de abrir nuevas fronteras cabalga de nuevo, esta vez por las frecuencias de televisión vacantes. Lo que se ha dado en llamar el espacio en blanco, las ondas que no se usan y que serán más y más extensas a medida que cundan los apagones analógicos y todo el mundo se pase a la televisión digital.

Existe ya una Alianza para la Innovación Inalámbrica formada por los vaqueros tecnológicos más audaces del momento, que incluye a Google, Microsoft, Motorola, Phillips, Hewlett-Packard y Dell, con el objetivo de echarle el lazo a la poderosa Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos (FCC), que se lo está pensando. Puede ser incluso bonito ver a Google y Microsoft cabalgando juntos, aparcado su pulso por quién va a controlar finalmente la publicidad en línea de todo el mundo, aunando esfuerzos para arrancar una frontera más a los indios. Los vaqueros tecnológicos afirman que si se les deja usar el espacio en blanco podrán ofrecer unos anchos de banda, una rapidez de conexión y una economía del servicio que relegará las actuales conexiones Wi-Fi a una curiosidad de museo. La promesa suena especialmente golosa para meter de una vez en la red a algunas bolsas del inmenso territorio americano que todavía están fuera de ella o que carecen de banda suficientemente ancha, sea por una difícil accesibilidad técnica, sea porque no hay bastantes usuarios como para que valga la pena intentarlo.

Probar su viabilidad Los pioneros de la nueva frontera inalámbrica piensan que ya tendrán tiempo de pelearse y de competir entre ellos por el nuevo pastel. Lo primero es convencer al gobierno para que lo saque del horno. La FCC se ha concedido unos meses de reflexión, que se espera que expiren alrededor de febrero de 2009.

Y de momento se dedica a autorizar experimentos con artilugios que pongan a prueba las pretensiones de las compañías. Es importante que las empresas demuestren que su tecnología no va a ser excesivamente invasiva. Nada más oír la primera sugerencia de que las frecuencias de televisión en blanco podían usarse para esto, las cadenas de televisión pusieron el grito en el cielo: temen que en cualquier momento su señal se vea interferida.

Este temor no desaparecerá con la definitiva extinción de la televisión analógica. Incluso entonces quedará mucha gente temerosa de que, por ejemplo, sus micrófonos inalámbricos se vean perturbados. Cantantes de rock que se encuentren con interferencias en mitad de un concierto.

Predicadores interrumpidos en mitad de un sermón o de lo más emocionante de una sesión de gospel. Tecnología usada por el ejército Los aliados inalámbricos dicen que no hay nada que temer porque en estos momentos ya se dispone de la tecnología para evitar la promiscuidad de las ondas. Se supone que el ejército ya la usa para prevenir interferencias de las transmisiones militares.

Google por ejemplo asegura que es posible lanzar al espacio en blanco tecnología inalámbrica de doble perfil, uno más bajo, para el uso privado, otro más intenso, para el uso comercial. En cada caso la frecuencia se testaría primero y, de descubrirse que ya está en uso, se emitiría por cualquier otro lado. Todo eso suena muy bien, pero hay que demostrarlo.

Por esa razón algunas partes del territorio americano están adquiriendo últimamente el insospechado aspecto del jardín del profesor Franz de Copenhague. Parques de Washington y de Baltimore, estadios deportivos escogidos y eventos musicales determinados se llenan de ingenieros acarreando artilugios de Motorola o de Philips, buscando donde conectarse sin interferir las emisiones ajenas. Hace por lo menos dos años que las compañías interesadas gastan millones de dólares en inventos.

Ha habido algunas pruebas en el laboratorio de la FCC, principalmente lideradas por Google y Microsoft, que no han sido satisfactorias. Ninguna de las compañías se da por vencida, dice que los prototipos eran defectuosos y que han mejorado mucho. Además en este momento del proceso no se trata tanto de encontrar el juguete ideal como de demostrar que no interfiere las sacrosantas transmisiones televisivas.

Google ha sugerido crear una isla entre los canales 36 y 38 en la que no entre nadie, para mayor tranquilidad. Mientras tanto ya ha acuñado incluso un nombre para la nueva tecnología: Wi-Fi 2.0, o Wi-Fi con esteroides.

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