
Las editoriales y las empresas que quieren gestionar este nuevo mercado digital (Google, Bubok entre otras) ven con peligro que haya personas con un lector en las manos y no sepan con qué llenarlo. "Esto puede fomentar la piratería", comentó Luis Collado, responsable de Google Books en España. El problema surge cuando el mercado comienza a invadirse de estos aparatos, mientras que la oferta de libros (sobre todo en español) todavía es mínima. "Esto es un gran riesgo para las editoriales que pueden ir por el mismo camino que las empresas musicales", aseveró Juan González de la Cañada, fundador de Grammata.
Además recordó, en la segunda jornada del Foro Internacional de Contenidos Digitales (Ficod), que se puede dar el mismo caso que las discográficas: tuvieron muchas sentencias favorables, sobre todo en el extranjero, pero la piratería sigue vigente.
FUTURO DE CONVIVENCIA
La convivencia con el papel no será complicada en un futuro cercano. "No nos olvidemos que más del 90% de los libros que se venden son en papel", recordó Magdalena Vicent, directora general del Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro). Además, apuntó que la digitalización se está produciendo desde hace años en sectores muy concretos, como el científico o el universitario, ya que es muy útil para estos profesionales concentrar en un solo volumen densos libros que pueden estar descatalogados.
Otra de las ventajas estará en la publicación de más títulos. El editor Andreu Teixidor recordó que cada vez se lee más y se venden más libros, pero con menos catálogo. "En el Pirineo, en Barcelona o Madrid se encuentran los mismos libros, la hilera de 'bestsellers'", señaló. El mundo digital permitirá que las editoriales puedan publicar sólo en la red, como prueba, ya que los costes y los riesgos son mucho menores.
Además, con la convivencia de los dos formatos permitirá a las editoriales "se puedan acercar a la tirada bajo demanda", según Ángel Herrera, consejero delegado de Bubok. Este emprendedor digital consideró también que el modelo de venta cambiará, ya que las editoriales podrán vender desde sus webs, pero que la esencia permanecerá, pero con distintos roles.
"El autor escribirá, el editor editará, el librero venderá y el lector consumirá de otra forma", explicó Herrera. También señaló que la verdadera revolución se producirá cuando los escritores escriban para el medio digital, ya que hasta el momento lo que se ha hecho es digitalizar libros de papel.







