
En él participaron alumnos de seis universidades europeas. El prototipo español transforma la energía mecánica generada por el movimiento de los pies en energía eléctrica. El proceso es totalmente respetuoso con el medio ambiente. Este era el objetivo del concurso.
Su viabilidad comercial y su mayor portabilidad frente a los otros desarrollos -apunta Pedro Alou, coordinador del proyecto y profesor del CEI- le han valido para alzarse con el premio de 10.000 euros, con el que seguirán investigando. .
