
Esta novedad, tecnológicamente posible gracias a los códigos Bidi -de almacenamiento de información a través de una matriz de puntos o código de barras bidimensional-, requerirá únicamente que el móvil en cuestión posea cámara de fotos y conexión wifi.
Según Rodrigo Burgos, director del museo burgalés, desde el próximo día 11 el visitante podrá acceder, gracias a la red wifi del centro, a los textos explicativos de la exposición permanente, en audio en castellano y en inglés, y en lenguaje de signos.
A pesar de que los códigos Bidi se utilizan cada vez más en España, fundamentalmente para fines comerciales, esta es la primera vez, según Burgos, que se aplican a audioguías y signoguías.
El museo, promovido por la Editorial Siloé, especializada en facsímiles de libros considerados joyas bibliográficas, lleva por nombre "Fadrique de Basilea" por el primer impresor burgalés de la primera edición de "La Celestina".







