
De hecho, en la Feria todavía no se han notado los efectos de la crisis. El número de visitantes ha crecido un 4,2 por ciento con respecto al último año -a falta de conocerse las cifras de hoy que no se comunicarán hasta mañana- y se ha alquilado a los expositores más metros cuadrados que el año pasado, según el director de la muestra, Jürgen Boos.
Hasta ahora, un total de 236.244 personas han visitado la Feria. La producción editorial también sigue siendo inmensa: este año se exhibieron un total de 402.284 títulos, de los cuales 123.496 eran novedades.
Pero la mayor parte de los expositores tuvo que tomar la decisión de venir o no a la feria antes de que estallase la crisis financiera por lo que, según la mayoría, no se verá hasta el año próximo si hay una tendencia a la baja.
Muchos creen que el sector mostrará estabilidad y que, pese a la crisis, la gente seguirá comprando libros.
Otro asunto relacionado con la crisis financiera eran las subastas por los derechos de autor. Representantes de la Agencia Literaria Carmen Balcells, consultados por EFE, dijeron no haber notado un retroceso, aunque sin revelar cifras concretas.
Elena Ramírez, directora de Seix-Barral, por su parte, aseguró que las cifras se movían en las mismas dimensiones que en los años anteriores y que las oscilaciones dependen sólo de los títulos en cuestión: "Se han comprado algunos libros por 4.000 euros pero también por 800.000", explicó.
Por otra parte, los últimos avances de la digitalización -concretamente los nuevos lectores electrónicos- hicieron que los amigos de los discursos apocalípticos empezaran a formular teorías sobre un posible fin del libro impreso.
Sony y Amazon presentaron sus aparatos, que caben en una mano y pesan menos de un kilo, y en los que se pueden almacenar cientos y hasta miles de libros.
El desembarco en Europa de esos aparatos ya ha comenzado, pero ningún editor consultado por EFE teme seriamente que el libro en papel esté amenazado. La opinión general es que el libro electrónico convivirá con la edición impresa.
Al margen de los lectores electrónicos, también se habló de otros nuevos aparatos, entre los que destaca una suerte de impresora automática que se puede instalar en la librería.
Allí, un libro puede ser editado en pocos minutos en el momento en que un cliente quiera comprarlo, siempre y cuando esté archivado electrónicamente en la central de la editorial.
Sin embargo, para que ese aparato empiece a ser utilizado masivamente sería necesario que más editoriales recurrieran al modelo de negocios de "Print on demand".
Unas pocas editoriales pequeñas y algunas editoriales de textos científicos han sido durante mucho tiempo las que han recurrido a ese método de imprimir un libro nada más recibir el pedido.
Ahora, sin embargo, la editorial alemana Suhrkamp también se ha planteado hacerlo, aunque sólo para sus textos científicos.
Otro tema que ha marcado la Feria ha sido el de los problemas relacionados con la libertad de expresión en Turquía, invitado de honor de este año, y China, invitado de honor del año próximo.
El Código Penal de Turquía incluye un artículo en el que se define como delito la "ofensa al Estado turco", y que ha sido invocado con frecuencia para llevar a escritores y periodistas a los tribunales.
Su Premio Nobel de Literatura, Orhan Pamuk, ha sido una de las personas afectadas. Por eso recordó en el discurso que pronunció en la inauguración de la feria que el artículo aún no ha sido derogado.
En China, según el discurso oficial, un escritor puede decir lo que quiera sin ningún tipo de censura.
Sin embargo, una lista de quince escritores que se encuentran en la cárcel presentada por el club de escritores internacionales PEN, pone en duda esta aseveración.
