
Así lo ha declarado el entonces director del área de Comunicación y Sistemas de la UPV, Carlos Enrique Palau, durante la última jornada del juicio celebrado al presunto hacker, cuya identidad se corresponde con las iniciales P.S.N., y para quien el Ministerio Fiscal y la acusación particular han pedido una pena de prisión de tres años y medio.
La fiscalía le atribuye un delito de revelación de secretos y otro de daños causados al centro académico, que un informe pericial valoró en 25.000 euros, al obligar a los informáticos de la UPV a formatear y reinstalar todos los servidores.
La defensa ha pedido la absolución del acusado al asegurar que no está demostrado que accediera, modificara, copiara o borrara archivos con información reservada de los archivos de la Universidad Politécnica ni que tampoco fuera éste el causante de las intromisiones, y ha formulado la hipótesis de que fuera alguien cercano al acusado.
Según el responsable de la seguridad informática del centro, el hacker causó un perjuicio "enorme" a la comunidad universitaria, ya que obligó a desconectar por las noches la posibilidad de entrar en la red de UPV desde el exterior de ésta, puesto que detectaron que los ataques provenían de un ordenador ajeno a la universidad "a horas intempestivas".
Esta situación, que se produjo en mitad del periodo de exámenes para los alumnos, impidió a los miembros de la red conectarse desde fuera de ella y obligó a tomar "la solución drástica pero efectiva", como la ha calificado la perito informática que también ha declarado, de formatear y reinstalar todos los servidores.
La solución tomada por el equipo informático de la Politécnica evitó entonces la posibilidad de realizar un análisis más exhaustivo de los archivos a los que el pirata informático había accedido y los que había podido modificar, pero pudieron seguir el rastro que les llevó hasta el ordenador del acusado.
Según el letrado de la defensa, el acusado, que estudiaba Arquitectura en la UPV durante el momento de los hechos, considera que el ataque a la red universitaria se pudo producir a través de un tercero que utilizó su ordenador para ocultarse, o por alguien muy cercano a él con grandes conocimientos de informática y telemática.
Sin embargo, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que analizaron el ordenador personal del acusado han declarado que la probabilidad de que alguien ajeno accediera al ordenador del acusado para atacar la red de la UPV "es muy remota" porque antes se haría por la red wi-fi de otra persona que por su ordenador personal.
Además, han reconocido que el ordenador del acusado contenía los archivos de las contraseñas de la red universitaria y del acceso a varias cuentas de correo de trabajadores de la universidad, además de numerosos programas espía, alguno de los cuales instaló en los servidores de la UPV.







