
Más por obligación que por devoción, la reunión de los máximos responsables europeos de Telecomunicaciones se ha tenido que celebrar finalmente por videoconferencia, ante la ausencia de más de una veintena de delegaciones a causa del colapso aéreo provocado por la erupción del volcán Eyjafjalla. Aparte del español Miguel Sebastián, sólo han acudido a la ciudad de la Alhambra sus homólogos de Grecia (Nikolaus Sifounakis), Bulgaria (Alexander Tsvetkov) y Portugal ( José Mariano Gago), además del responsable de nuevas tecnologías del Gobierno de Estados Unidos, Aneesh Chopra.
La cumbre tenía como objetivo fijar una estrategia que sirva de base para la Agenda Digital que el Consejo de Ministros de la UE debatirá a finales del próximo mes de mayo, además de incorporarla a la Estrategia Europea 20/20. Durante las dos sesiones plenarias celebradas, los ministros subrayaron la necesidad de impulsar un mercado único digital, dado que en la actualidad el único existente es el ilegal, según resaltó la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria para la Agenda Digital, Neelie Kroes. Así, según los datos ofrecidos en la cumbre, sólo entre el siete y el diez por ciento del comercio electrónico dentro de Europa es transfonterizo.
FRONTERAS
En su intervención por videoconferencia, Kroes lamentó que para un usuario europeo sea más fácil adquirir productos on-line ó música de una web norteamericana que de un país vecino a causa de los derechos y licencias. "Esto ha provocado que el mercado americano de música online sea cinco veces mayor que el europeo", subrayó, para concluir que "internet no tiene fronteras, pero Europa sí".
A su juicio, la UE puede perder competitividad si no se reduce la fragmentación de los mercados europeos y se fomenta la inversión en redes de nueva generación para disminuir la brecha digital, algo en lo que coincidió con el ministro español del ramo, Miguel Sebastián. Unas redes, que según se puso de manifiesto en la cumbre informal, podrían ser financiadas por la iniciativa privada aunque con apoyo público.
En este sentido, ambos resaltaron además la necesidad de potenciar la banda ancha en toda la UE, de ahí que la denominada Declaración de Granada fije como objetivo el desarrollo y puesta en marcha de un marco regulatorio predecible y el acceso universal a internet de banda ancha en 2013, aunque no se ha especificado a qué velocidad.
A juicio de los responsables europeos, el mercado digital único se perfila como "un golpe contra la piratería", según definió Kroes, aunque el documento final no ahonda mucho en este aspecto y se limita a constatar la necesidad de "medidas concretas" para "proteger y garantizar una justa remuneración de los derechos de autor". En este sentido, Sebastián apostó porque la UE disponga de normas comunes sobre la propiedad intelectual para compaginar derechos de autor con la libertad de los internautas.
Antes de posar para la foto de familia en el Palacio de Carlos V, y como parte del desarrollo de ese mercado único digital, las delegaciones se marcaron como prioridad el desarrollo de un DNI electrónico común, un objetivo "tan ambicioso como lo fue el euro en su día" y que según avanzó Sebastián "posibilitará el desarrollo de más servicios online y de una industria más potente".
QUEJAS
De forma paralela a la cumbre ministerial, diversas asociaciones de usuarios e internautas celebraron una rueda de prensa en Sevilla para alertar del peligro de que la Agenda Digital europea se fije sin contar con los ciudadanos y termine convirtiendo Internet en "otra televisión".
Según el portavoz de FACUA, Rubén Sánchez , y la responsable de ExGae, Simona Levi, sobre las políticas digitales de la UE pesa demasiado la presión de las grandes empresas de telecomunicaciones, por lo que, alertan, se podría llegar a plantear incluso el establecimiento de un "internet a medida", es decir, que el usuario solo dispondría de forma gratuita de unos servicios mínimos, como el correo electrónico, y tendría que contratar "paquetes" para disfrutar del resto de prestaciones de la red.
Las asociaciones también criticaron el planteamiento de la llamada 'tasa Google', un impuesto especial para gravar a los proveedores de servicios en la red, ya sean empresas o particulares.







