
Como buen producto de Google, ha puesto el listón muy alto y espera competir con el mismísimo iPhone y por supuesto, con los veteranos fabricantes de solera, que tendrán que actualizarse precipitadamente. Con un negocio en el que parecía todo conseguido, la convergencia del teléfono con el ordenador ha engendrado criaturas sencillamente revolucionarias. .
