
McKinnon, de 43 años y que al parecer padece el síndrome de Asperger, una forma de autismo, ha admitido su culpabilidad en el acceso a material estadounidense -aunque afirma que no lo hizo con malicia sino para averiguar información sobre ovnis-, pero reclama ser juzgado en el Reino Unido.
El Tribunal Superior de Londres ha rechazado hoy el recurso que presentó contra la decisión de la fiscalía general de no procesarle en este país pese a haber firmado una declaración en la que admitía haber violado la ley británica de abuso informático de 1990.
El fiscal no quiso presentar cargos contra el acusado al amparo de esa legislación por considerar que las alegaciones de Estados Unidos eran mucho más graves.
EL AUTISMO COMO ATENUANTE
McKinnon también quería que el tribunal determinara si su trastorno de autismo significaba que no podía ser extraditado.
Sin embargo, en un veredicto de 41 páginas los jueces concluyeron que la extradición era "una respuesta legal y proporcionada al delito".
La madre del acusado, Janis Sharp, lamentó el dictamen y dijo que su hijo había sido "suficientemente ingenuo para admitir mal uso de ordenadores sin tener un abogado o sin que hubiera uno presente".
EEUU le reclama por presuntas "actividades informáticas fraudulentas", después de que el pirata accediera ilegalmente a 97 ordenadores gubernamentales entre febrero del 2001 y marzo del 2002, entre ellos máquinas de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el Ejército, la Marina, el Departamento de Defensa y la Fuerza Aérea.







