
Como en cualquier contienda que se precie, ambos sistemas tienen sus defensores acérrimos y sus enemigos declarados. Pero la cosa se complica aún más si le añadimos al cóctel eso de la alta definición. Porque no es lo mismo, ojo, un aparato HD ready que otro Full HD.
Y por si fuera poco, también hay que decidir si se opta por la tecnología Blu-ray o por la HD-DVD. Ahí es nada. Así que, antes de comprar, cualquier persona normal tiene poco menos que hacer un máster en audiovisuales.
Y aún así no las tendría todas consigo. Por si sirve de algo, yo opté por una pantalla LCD. Porque pesa menos, se calienta menos y dura más que una de plasma, a pesar de que los tonos negros se empasten.
Y en cuanto a lo otro, confieso que mi televisor es HD Ready. Vamos, que ni carne, ni pescado. La ventaja es que, así, me da igual si ganan unos u otros.
Un simple adaptador, y a funcionar.
