
Ching llegó a Hong Kong por la mañana, tras salir de la cárcel de Cantón, en el sur del país, donde cumplía una condena de cinco años por "espionaje". En 2005 la agencia oficial Xinhua publicó un informe asegurando que Ching Cheong había vendido a unos agentes de Taiwán información económica, política y militar, por valor de varios millones de dólares, entre 2000 y 2005.
"A Ching Cheong no debieron detenerle ni encarcelarle nunca. Su liberación es bienvenida, más aun porque va a permitir que el periodista pueda celebrar el año nuevo chino con su familia, aunque no le convierte en un hombre completamente libre", afirmó la organización.
En diciembre de 2007 unos representantes de Reporteros sin Fronteras se entrevistaron en Hong Kong con Mary Lau, la esposa de Ching Cheong, quien informó sobre las condiciones en que estaba detenido. "Está en una celda con otros 12 presos, la mayoría criminales condenados a penas graves. En la cárcel hay dos fábricas. El trabaja ocho horas diarias y hace dos horas mas suplementarias, dos veces por semana, hasta las 9 de la noche. Fabrica uniformes de policía. A los presos no les pagan", aseguró.
Además, Lau informó de que los problemas de tensión de Ching se han agravado considerablemente desde que entró en prisión y añadió que ha perdido 15 kilos desde su detención.
LU GENGSONG
Esta liberación no debe hacer olvidar el caso del militante Hu Jia ni el del escritor Lu Gengsong, detenidos por "incitación a la subversión del poder del Estado". Lu compareció hoy ante el primer tribunal intermediario de la ciudad de Hangzou en el este de China tras permanecer diez meses en detención provisional.
"Esa condena es una prueba más de la represión que el gobierno chino ejerce con las voces disidentes. La acusación de "incitación a la subversión del poder del Estado" es una medida intimidante. Lu Gengsong no ha hecho otra cosa que ejercer su derecho a la libertad de expresión y pedimos al tribunal que reconsidere su sentencia", ha declarado la organización.
Lu Gengsong pertenece a la organización de escritores PEN Club, y publica sus escritos en Internet. Según su mujer, cinco de ellos han sido acusados por el tribunal, pero no se ha concretado qué escritos se consideran "subversivos".
El pasado mes de septiembre la familia de Lu recibió una notificación de la Oficina de la Seguridad Pública informándole que no está autorizada a recurrir a un abogado. La policía justifica esa decisión recordando la acusación de "posesión de secretos de Estado", que se le hicieron al ciberdisidente.
Tanto en el caso de Ching como en el de Lu se reunieron miles de firmas pidiendo la libertad de ambos disidentes. Seis meses antes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Pekín, China sigue siendo la mayor cárcel del mundo para bloggers y periodistas. En 2007, Reporteros sin Fronteras tuvo conocimiento del cierre de más de 250 sitios de Internet, la mayoría de los cuales eran foros de discusión.







